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Lugares que visitar en Suiza |
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Datos Generales:
Área: 41.285 Km2.
Población: 7,5 millones de hab.
Idioma: Alemán, Francés, Italiano y Romance.
Moneda: Franco Suizo.
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La Confederación Helvética o Suiza, es un Estado federal ubicado en el centro de Europa occidental, sin salida al mar, pero con conexiones portuarias a través del río Rin. Tiene fronteras con Alemania, Francia, Italia, Austria y Liechtenstein. Es uno de los estados más ricos y desarrollados del mundo.
El paisaje suizo está caracterizado por los Alpes, una alta cadena montañosa que discurre a través de la zona central y sur del país. La parte del norte de Suiza, la más poblada, es más abierta, pero aún es medianamente montañosa. El clima suizo es normalmente templado, pero puede variar mucho dependiendo de la localidad, desde el severo clima en las altas montañas hasta el agradable clima mediterráneo en la parte sur.
Tres idiomas oficiales –alemán, francés e italiano-, dos religiones mayoritarias, católica y protestante; y 26 cantones cada uno con su propio gobierno y constitución. Todo en un territorio algo menor que Extremadura (40mil km2). Pura filigrana. En cuanto a los gastos, Suiza resulta un poco más cara que la media en Europa. Su pequeño tamaño no debe conducir a engaños; montañas, lagos, ciudades bien organizadas. Tiene las mejores escuelas de esquí y algunos de los museos más originales de Europa. Conviene conocerla poca a poco paseándose por sus cantones.
Oberland Bernés. De Interlaken a Gstaad
Las musas de este cantón inspiraron bellos poemas a Lord Byron y Goethe, románticas melodías a Brahms e idilicos paisajes al pintor inglés Turner. Es quizá la región más pintoresca de Suiza: lagos cristalinos, cascadas y elegantes estaciones de montaña. La principal ciudad es Interlaken, situada en una llanura, y como su nombre lo indica, entre dos lagos, el de Thun y el de Brienz. Por carretera desde Berna o Zurcí se llega rápido por autopista; y si vas en tren, desde Berna hay uno cada hora, lo mismo que desde Ginebra. Sin importar el costo se debe subir desde Interlaken hasta la cima del Jungfraujoch, la línea de tren más alta del mundo. El último tramo atraviesa un túnel por el interior de la montaña; arriba se encuentra un curioso Museo de Hielo y el restaurante Topo f de Europe, con vistas al glaciar de Aletsch. De regreso, se puede parar en la estación de montaña Grindelwald, una de las más típicas de Suiza. Desde la terraza del café Wetterhorn hay una bella panorámica del glaciar Oberergletscher. Desde Interlaken en coche o en tren, cada hora, se puede llegar hasta Gstaad, la estación invernal más elegante del Oberland.
Ticino. Lugano y Locarno
La capital del cantón italiano es Bellinzona. Su casco antiguo alberga tres castillos: Castelgrande, Montebello y Sasso Corbaro. Todos están excepcionalmente restaurados y merecen una visita. Para internarse a fondo en la región se toma la autopista en dirección San Gotardo o el tren que va a esta población. El recorrido atraviesa el Valle Leventina, agreste y rocoso, salpicado de las típicas viviendas del Ticino: de piedra, con tejados de pizarra y pequeñas ventanas. De vuelta a l sur el paisaje cambia radicalmente, los valles son más suaves y, al fondo, aparece la frontera con Italia, país con el que el Ticino comparte las aguas del Lago di Lugano y el Lago Maggiore. Locarno, a orillas de este último, es la localidad más bella y con más horas de luz solar al año, todo un lujo en Suiza; cafés y restaurantes se llenan de gente. La otra joya del cantón es Lugano, donde Villa Favorita, el museo de los Thyssen, es visita obligada. Obras de Miró, Hopper y Chirico, entre otros.
Lago Leman. La ruta de los viñedos
No hay un lago más grande en toda la cordillera de los Alpes. El lago Leman, con sus 310m de profundidad y 58.000 hectáreas de superficie no tiene rival. A lo largo de sus 72km de longitud y sus 13 km de ancho, va dejando un reguero de suaves laderas. Así, en cuesta, crecen los viñedos del Vaud, que generan siete denominaciones de origen distintas. Dejando atrás el cantón de Ginebra, comienza la llamada rivera del Vaud, con Lausanne en primer término. Conocida por ser la sede del Comité Olímpico Internacional, en comparación con otras ciudades de Suiza, es cosmopolita y divertida; quizá por la universidad, que le dqa un aire más marchoso, sobre todo en el barrio de Ouchy, a orillas del lago. La carretera y la vía del tren transcurren paralelas hasta alcanzar la villa de Vevey, refugio de Charles Chaplin y sede social de los chocolates Nestlé. A unos 15km, Montreux, punto de referencia para los amantes del jazz y centro neurálgico de la región. Muy cerca en el Castillo de Aigle se puede conocer toido sobre los vinos suizos: reune más de 1.500 años de de historia del cultivo, cosechas y cata. En las Bodegas Conne, en Chebrex se puede catar y comprar alguno de los mejores vinos de la región; como el Sauvignon Blanc o el Reserve du Tsar.
Los Alpes. Esquí en Zermatt y Saas Fee
El majestuoso pico del Cervino, o Matterhorn en alemán, se alza imperturbable en la cordillera de los Alpes Berneses, detrás de la pequeña población de Zermatt, en el Valais. Sus habitantes conservan, a pesar de las constantes oleadas de turistas, su tradicional modo de vida. Los hórreos se mezclan con los chalés de cristal y hormigón y, aunque se llena de visitantes, nunca dejarás de sentir el murmullo del agua o la paz de un sendero de la montaña. Ayuda mucho el hecho de que todo el pueblo sea peatonal; sólo está permitida la circulación de coches de caballo y taxis eléctricos. Pero todo está previsto, como es habitual en este país: el tren pendular (desde Visp y Brig) llega hasla la Hauptstrasse, la calle principal. Si vienes en coche tendrás que aparcarlo en Täsch, la población anterior, y desde allí alcanzar Zermatt en el tren cremallera que sale cada veinte minutos. En invierno Zermatt se dedica en cuerpo y alma al esquí. Es una de las estaciones mejor equipadas de Europa, con 254km de pistas, 74 remontes y una escuela de esquí. Además, cuenta con innumerables tiendas, hoteles, restaurantes y guarderías. También dispone de un museo propio, el Alpines Museum. Una de las ventajas del Zermatt es que resulta relativamente fácil alcanzar altitudes considerables, desde de las que se disfruta de preciosas vistas, sin correr riesgos. Se puede tomar el tren de Cornergrat, la línea de ferrocarril al aire libre más alta del viejo continente; sirve tanto para ir de excursión como para acercarse a las pistas. Otro recorrido interesante es el del funicular que sale de Zermatt hasta Furgg y desde allí, otro funicular a Trockener Steg, al borde del glaciar de Téodulo. Aún se puede tomar un funicular más para subir al Klein Matterhorn, el pequeño Cerviño. Escrito por Veronica.
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