Este pequeño islote verde es frecuentemente visitado por los turistas en Ginebra, nombrado en honor al gran filósofo francés del siglo XVIII, Jean-Jacques Rousseau, que nació en la ciudad en el año 1712.
La isla también exhibe su estatua, frente al puente del Mont-Blanc, y ofrece tranquilidad y serenidad a los visitantes, constituyendo una de las principales atracciones de Ginebra.
La estatua de Jean-Jacques Rousseau en la isla fue construida en el año 1835, casi 57 años después de la muerte del filósofo.
La desaprobación del gobierno conservador de Ginebra acerca de las ideas liberales propuestas por Rousseau, se reflejó en el intento deliberado de ocultar la estatua plantando árboles a su alrededor.
Sin embargo, la construcción del puente del Mont-Blanc en el año 1862 reveló la estatua, creciendo enormemente desde entonces su popularidad entre los turistas y ciudadanos por igual.
La Ile Rousseau está conectada al continente por el puente de Des Bergues. El pabellón, decorado en el estilo arquitectónico del siglo XVIII, actualmente albega un restaurante.
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